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'Clan del Golfo' amenaza con perpetuar la violencia en el Urabá

Jóvenes y policías, las personas más afectadas por la última ola de violencia.



Hace más de dos años comenzó la ‘Operación Agamenón’, el despliegue policial más grande de la historia del país, que tiene como objetivo acabar con el ‘Clan del Golfo’ en la región del Urabá, autodenominados ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’, y capturar a su máximo cabecilla, Dairo Antonio Úsuga, alias ‘Otoniel’. Sin embargo, el grupo ilegal sigue ejerciendo represión entre la población civil e, incluso, hace algunas semanas impuso un ‘Plan Pistola’ y ya han asesinado, al menos, a nueve policías en Antioquia, Chocó, Córdoba y Bolívar.

La situación en Antioquia y en Córdoba empeoró el 2 de mayo, cuando Ulder Cardona Rueda, alias ‘Pablito’, un cabecilla del ‘Clan’, murió en un operativo de la Policía. A partir de ese momento la ofensiva contra la fuerza pública y la población civil se hizo más fuerte, como forma de retaliación por las capturas y muertes en su grupo armado. ‘Pablito’ hizo parte de la desmovilización de las Auc en el 2005. Sin embargo, dos años después era el segundo al mando de un grupo que se autodenominó ‘Águilas Negras’, y para el 2009, se hizo cargo de 450 miembros del ‘Clan del Golfo’. El nombre de ‘Águilas Negras’ también ha sido usado por otras bandas criminales que no tienen relación entre sí.

A través de panfletos, el ‘Clan del Golfo’ declaró como objetivo militar a líderes sociales, miembros de la fuerza pública y colaboradores de la Policía. Además, controlan diferentes municipios y caseríos con toques de queda y paros armados en los que paralizan por completo el territorio. A los habitantes se les prohíbe salir de sus casas, a veces durante días enteros, a veces en determinadas horas del día.

Las mal llamadas ‘limpiezas sociales’ también son parte de su accionar, amenazan desde presuntos ladrones hasta homosexuales y drogadictos. Según un habitante de la región, en un pueblo del Urabá cordobés, como parte de esta estrategia han sido asesinadas tres personas; entre ellas, una excabecilla del grupo ilegal, quien supuestamente colaboró con la Policía en la captura de 17 personas. La preocupación de la población también se debe a que una parte representativa de estas agresiones ha estado dirigida contra los jóvenes.

Para los pobladores, el ‘Clan del Golfo’ no es más que un término acuñado por el gobierno para invisibilizar que es un reducto de los grupos paramilitares que siempre han actuado en la región: ‘Los Urabeños’, también conocido como el ‘Clan Úsuga’. Al parecer, los miembros de esta ‘bacrim’ son ‘paras’ y ‘narcos’ que nunca abandonaron el territorio y, por el contrario, encontraron en la desmovilización entre los años 2004 y 2006 el escenario perfecto para seguir delinquiendo. Es importante recordar que los ‘paras’ han delinquido en el Urabá desde los años ochenta y que son responsables de decenas de masacres y de cientos de desplazamientos forzados desde 1988.

Según cifras oficiales, la ‘Operación Agamenón’ ha permitido la captura de más de 1.300 miembros del ‘Clan del Golfo’ y ha logrado frustrar el 90 por ciento de sus ataques. Sin embargo, el grupo ilegal sigue amenazando a la población civil, y según varias denuncias de organizaciones no gubernamentales, está intentando cooptar los espacios dejados por las FARC. Como consecuencia de la falta de resultados más efectivos, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, ordenó que el Ejército se integre a la operación, lo que suma 230 soldados de la División de Operaciones Especiales a los 1.200 policías que ya hacen parte de ‘Agamenón’.

En palabras de un habitante de la región: “Cada que suceden estas cosas se vienen a la memoria épocas horribles de violencia que pensábamos ya se habían acabado”. En pleno desarme de las FARC, en el país están sucediendo hechos que recuerdan la época de Pablo Escobar, donde los grupos paramilitares y narcotraficantes se hacían con el control de territorios estratégicos a través de los denominados ‘Plan Pistola’, pagando por cada policía muerto y dejando a su paso decenas de asesinatos selectivos y graves violaciones a los derechos humanos.

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