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Yo Sobreviví

“Yo vencí el miedo de hablar el día de la desaparición de mi hermano”

El 7 de octubre de 1993, guerrilleros del Frente Elkin González del Epl asesinaron a una pareja de esposos y una de sus hijas en el corregimiento La Esperanza, del municipio El Carmen de Viboral, Antioquia. En el caso resultaron heridas dos hijas más de la familia. Amanda Gallego, quien quedó gravemente afectada y la creyeron muerta, cuenta 22 años después cómo sobrevivió a estos dolorosos hechos.


"Mi nombre es Amanda de Jesús Gallego Quintero, sobreviviente de los hechos del 7 de octubre de 1993 en la vereda La Esperanza del municipio de El Carmen de Viboral, en la que fueron asesinados mi hermana Noemí Gallego Quintero y mis padres José Ignacio Gallego y María Oliva Quintero. Ellos tenían 28 años, 49 y 47.

Esa mañana unos hombres llegaron a mi casa preguntando por mí. Mi madre, que estaba despierta desde las cuatro de la mañana, fue a la primera que mataron, recibió un disparo en la espalda porque se puso a tirarles unos chamisos. Mi papá les abrió y les empezó a preguntar que para qué me necesitaban, cuando me di cuenta, mi papá se les estaba enfrentando.

Cuando salí de la casa, los tipos me dispararon en el pie, mi papa se volteó a mirarme y dijo "¡me mataron mi hija!". Fue en ese momento cuando le pegaron el primer tiro a él. Luego entró un solo tipo a la cocina, terminó de matar a mi papá y me pegó un disparo en la cabeza y dos machetazos. Después comenzó a pisotearme y decía “esta perra ya está muerta”.

Mi hermanita pequeña estaba encerrada en una pieza con los otros hermanitos pequeños que había en ese momento. Ella gritaba "¡no más, no más!", y él enceguecido seguía acabando con todo. Por último, ella salió, se le pegó a la camisa y él le dijo “aquí la dejo para que luche por todos esos chinches, no la queremos ver por acá”. Cuando iba a salir, mató a mi hermana mayor Noemí de un disparo en la cabeza.

Se fueron y llegó un vecinito mío, entró a la casa y se dio cuenta que yo estaba viva. Empezó a pedir ayuda y auxilio de la gente, pero a los vecinos les daba miedo porque decían “donde nos la llevemos, nos la quitan por el camino y la acaban de rematar”. Ya después llegó el Ejército, pidió una ambulancia al municipio de Cocorná, que inmediatamente me llevó al hospital de Santuario y de ahí me transfirieron al Hospital San Vicente de Paul en Medellín, donde me dejaron internada dos meses.

Luego de eso me quedé en Medellín y me traje los ocho hermanitos que me quedaron, no podía volver. Quedé sorda del oído izquierdo, ciega del ojo derecho y no puedo caminar bien. Comencé a recibir terapia psicológica en la Gobernación de Antioquia, porque yo sentía pena de toda la gente, no era capaz de mirar a nadie. Las personas me preguntaban qué me había pasado y yo respondía “no me pregunten, que lo que me pasó es para que no me lo pregunte nadie”.

En 2014, José Ovidio Restrepo Gallego, exguerrillero del Frente Elkin González del Epl, fue condenados a 60 años de prisión en primera y segunda instancia por este y más delitos, junto a otro de sus compañeros. Yo hubiera querido estar más presente en las audiencias, pero no podía. Yo quería que cuando ellos dijeran "no fuimos", yo poder decir que sí fueron. Entonces me quedé con ese vacío, con esas ganas de reventar y decir: "sí, ustedes lo hicieron".

Pero yo vencí el miedo de hablar el día de la desaparición de mi hermano, el 30 de agosto de 1999, un día de paro armado que no se me olvida. Yo le dije a mi hermano que no fuera para allá. Puse una denuncia de desaparición en la Defensoría del Pueblo, pero nada. Luego me uní a las Madres de la Candelaria un día que hicieron una marcha en la vereda de La Esperanza por una desaparición de 15 personas. Desde que entré a la organización empecé a dejar esa pena, a hablar sin miedo.

A la fecha no me siento reparada y mi sueño es tener mi casa propia para mis hijos, tener con qué sacarlos adelante y prepararme profesionalmente. En este momento tengo tres hijos y tengo la esperanza de que algún día voy a encontrar a mi hermano."

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