La historia de los paramilitares en los Llanos Orientales se remonta a mediados de la década de los ochenta cuando narcotraficantes y esmeralderos compraron miles de hectáreas en la región y llevaron consigo a miembros de las Autodefensas del Magdalena Medio. Los nuevos terratenientes conformaron rápidamente bandas que comenzaron a asesinar a supuestos colaboradores de la guerrilla, entre ellos a miembros de la Unión Patriótica.

La mayor parte de los grupos que actuaban en el centro y occidente del Meta perdieron su poder después de la muerte del narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha en 1989. Ocho años después, en 1997, los hermanos Castaño reagruparon los paramilitares que quedaban en la zona y enviaron cerca de un centenar de hombres desde Urabá para conformar el Bloque Centauros, una estructura criminal que a punta de masacres desplazó a miles de campesinos y le quitó el control de extensas zonas cocaleras a las Farc.

Cuatro años después los Castaño le vendieron ‘la franquicia’ del grupo a su paisano, el narcotraficante de Amalfi, Miguel Arroyave, alias ‘El Arcángel’, que junto con Diego Rendón Herrera, alias ‘Don Mario’, se convirtieron en los señores de la droga en el departamento. Arroyave fue asesinado en 2004 por sus propios hombres y un año más tarde se desmovilizó gran parte del bloque, un grupo liderado por Pedro Olivero Guerrero, alias ‘Cuchillo’ siguió delinquiendo en los límites con el Guaviare, bajo el nombre de Erpac. ‘Cuchillo’ fue asesinado en diciembre de 2010 en un operativo de la fuerza pública.

Zonas donde delinquen: 
Norte del Guaviare, norte del Tolima, Meta (con excepción de Puerto lópez y Puerto Gaitán) y Bogotá.
Jefes: 
Miguel Arrollave, alias ‘Arcángel’, Diego Rendón Herrera, alas ‘Don Mario’, Jorge Humberto Victoria, alias ‘Capitán Victoria’ y Manuel de Jesús Pirabán, alias ‘Pirata’.