Datos principales

Municipio y departamento: Buenos Aires (Cauca), Jamundí (Valle del Cauca) , Cauca

Vereda y corregimiento: Timba, Porvenir, El Ceral, La Silvia, Palo Solo, Río Mina, El Placer, Puerto Merizalde, San Antonio (Valle del Cauca), Patio Bonito

Grupo Armado: Paramilitares,

Fecha: 2001-04-10

LISTADO DE VÍCTIMAS

William Audilio Rivera (trabajador de restaurante)

Daniel Suárez (carnicero)

Blanca Flor Pazu (esposa de Daniel Suárez)

Gonzalo Osorio López

Edwin Herney Velasco

Ómar Aponza (heladero)

Esteban Delgado (dueño de finca)

Gladis Ipia

Jorge Valencia

Guillermo Trujillo Gómez

Rolando Castañeda Ambuila

Wilson Caso Guetio (trabajador de finca)

José Manuel Mina Caravalí

Evelio Guetia

Cayetano Cruz (alguacil del cabildo)

Guillermo Aldana

Jesús Antonio Ipia

José Eider Gómez

María Ilia Taquinás

Edwin Velasco Belalcázar


**Líderes sociales y población vulnerable: Mostrará las masacresen las que murieron líderes de las comunidades, funcionariospúblicos, profesores, sacerdotes, políticos, indígenas, menores de edad y mujeres en estado de embarazo.

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Masacre de El Naya

María del Pilar Ruiz - Revista Semana
Foto por: María del Pilar Ruiz - Revista Semana

Actualizado el: Mar, 10/15/2019 - 20:14

Un grupo de más de 100 paramilitares del Bloque Calima, en cabeza de José Hebert Veloza alias ‘HH’, hizo un recorrido del 10 al 13 de abril por los territorios aledaños al río Naya, ubicado en los límites de Cauca y Valle. En el trayecto de las veredas del Timba hasta San Antonio y Puerto Merizalde asesinaron a campesinos que eran tildados como colaboradores de la guerrilla. Luego de la masacre los paramilitares se enfrentaron durante tres días al Frente 29 de las Farc hasta el 16 de abril. La fuerza pública llegó a la zona solo hasta el 26 de abril.

Según los reportes de Medicina Legal, los cuerpos tenían signos de tortura, heridas con arma corto punzante y algunos habían sido descuartizados, por lo que no todos pudieron ser identificados. Aunque la comunidad asegura que más de 100 personas fueron asesinadas, hasta la fecha se han recuperado 27 cadáveres y cerca de 3.000 personas salieron desplazadas a Jamundí y Santander de Quilichao. El Consejo de Estado le ordenó al Ministerio de Defensa pagar seis mil millones de pesos, por la omisión de la fuerza pública en la masacre. 

Los alrededores del río Naya están poblados por comunidades de campesinos y pescadores indígenas y afrodescendientes y su selva espesa es una ruta central para el tráfico de drogas. Por esta razón ha sido zona de disputa entre los grupos armados: las Farc llegaron en la década de los años ochenta, el Eln a mitad de los noventa y los bloques paramilitares Calima y Pacífico desde 1999 hasta su desmovilización en 2005. 

La información señalada en negrilla es información corregida o aportada por los usuarios del sitio web mediante el formulario "tu memoria cuenta"

  • Yo sobreviví al conflicto: historia complementaria aportada por un usuario

"Eso fue a principios de Semana Santa. Llevábamos tres meses trabajando con mi esposo en un restaurante de la vereda Patio Bonito, en el municipio de Buenos Aires, y estábamos muy tranquilos haciendo los preparativos para la Semana. Nosotros no nos imaginamos que los paramilitares iban a entrar hasta esa región del Alto Naya porque era muy apartada.

Yo siempre me levantaba a las dos de la mañana para tener listo el desayuno muy temprano en el restaurante y a las cuatro empezaba a llegar la gente a tomar tinto. Ese 10 de abril de 2001 nadie llegó y se me hizo raro. Tipo cinco y media de la mañana los paramilitares nos abrieron a la fuerza la puerta de la casa.

"¡Es que sabemos que aquí está la guerrilla, el dueño de aquí es un guerrillero!", nos dijeron, pero nosotros no éramos los dueños. Se comieron las cosas, revolvieron el azúcar con la sal y mezclaron el fríjol y el maíz con la comida de los caballos. A mis hijos los encerraron en una pieza y a mí y a mi esposo nos llevaron para la cocina, nos arrodillaron y nos dijeron que nos mataban.

Tipo 11 de la mañana empezó a subir gente del Naya hasta el restaurante y los paramilitares dividieron al grupo, a cinco los dejaron en una loma y a los otros los mandaron a seguir por el camino. Nunca estaba en mi mente que los que estaban en el barranco era porque los iban a matar. Mientras tanto, nos encerraron con mis hijos en un cuarto y algunas personas más.

Estábamos muy asustados y hacia las cinco y media escuchamos los primeros disparos detrás de la casa, que era la única que estaba en el lugar. Empezaron a sonar las motosierras y la gente se quejaba. A los que estábamos dentro nos amenazaron de muerte si hablábamos de lo que estábamos oyendo.

Luego le dijeron a mi esposo: 'Camine, cargue esa mula y ahorita vuelve'. Un paramilitar me dijo que mi marido seguro volvía, pero se despidió con la mano izquierda y a mí se me hizo completamente raro. Me entró un escalofrío, ¿será que todo lo que dijo es mentira? A mí me entró preocupación. Pero yo dije no , voy a confiar', ¡pero puras mentiras! Mi esposo nunca volvió. Lo mataron en el sitio que se llama La Silvia, un lugar donde entra la chiva. Ahí lo habían matado y lo habían dejado, pero nadie lo vio, nadie se dio cuenta.

Nosotros salimos a buscarlo, a preguntarle a la gente. Yo era como Santo Tomás: hasta no ver, no creer. Seguí buscándolo y cuando lo vi me convencí. Como nos habían amenazado, lo enterramos calladitos. Me tocó salir con mis tres hijos a buscar dónde vivir. En 2004 llegamos al territorio Kitek Kiwe en Timbío, Cauca, donde llegaron otras 80 familias de indígenas nasa que se desplazaron del Naya por culpa de los paramilitares. Por 11 años hemos estado aquí pero no tenemos agua, ni energía, ni vías y las viviendas que tenemos están en obra negra.

Las familias que vivimos aquí nos distinguimos como una sola. Y, como en una familia, no deja de haber dificultades pero hemos logrado manejar los temperamentos. Sin embargo es bueno que como cabildo podemos exigir derechos de manera diferenciada.

Yo tengo tres hijos. Mi hija se consiguió un compañero de esta misma vereda y ya tiene un hijo. Mi hijo menor se pudo pagar solito sus estudios técnicos. Estudió hasta el tercer semestre de sistemas en Cali y hasta el 2014 lo volvimos a traer al territorio para ser el secretario del cabildo. Y el mayor me ayuda en la parcela a sembrar café. Pero yo siempre le digo que saque su tiempito y entre a estudiar. Él dice que va a entrar al Sena a estudiar contaduría y ahí va."

*Las siguientes personas aparecen en registros oficiales como fallecidas durante la masacre, pero Rutas del Conflicto corroboró a través de testimonios de sobrevivientes que hubo un error y aún siguen vivas: Luis Ipia, Manuel Quiguanás y sus tres hijos, Manuel Taquinás, Aleida Taquinás y Fernando Taquinás Yule.

Yo sobreviví al conflicto es un proyecto de periodismo testimonial y participativo que le da continuidad a las Rutas del Conflicto, proyecto de Verdad Abierta y el Centro Nacional de Memoria Histórica, y que busca que las víctimas cuenten su propia historia sobre hechos poco visibles. Usted puede mandar su testimonio a Tu memoria cuenta www.rutasdelconflicto.com