Datos principales

Municipio y departamento: Buenavista , Córdoba

Vereda y corregimiento: La Mejor Esquina

Grupo Armado: ,

Fecha: 1988-04-03

LISTADO DE VÍCTIMAS

Tomás Berrío Wilches (profesor)

Eduardo José Mercado

Cleto Martínez

Marcos Martínez

Benicio Benítez

Donaldo Benítez

Freddy Martínez

Sergio Tomás Rivero

Silvio Primitivo Pérez

Justo Ramón Nisperuza

Carlos Márquez Benítez

Pedro Pablo Márquez Benítez

José Guerra

Óscar Sierra Martínez

Domingo Sáenz

Atanasio Sáenz

Silverio Sáenz

José Manuel Sáenz

Jaime Hoyos

Juan ‘El Mono’ Bertel

Juan Avecedo

Luis Sierra

Rogelio Montañez

Silvio Melendres

William Barragán

Carmen Avilés Barragán

‘El Mono’ Ensuncho.


**Líderes sociales y población vulnerable: Mostrará las masacresen las que murieron líderes de las comunidades, funcionariospúblicos, profesores, sacerdotes, políticos, indígenas, menores de edad y mujeres en estado de embarazo.

NOTAS RELACIONADAS

Masacre de La Mejor Esquina

Archivo Semana
Foto por: Archivo Semana

Actualizado el: Mié, 10/02/2019 - 22:48

El 3 de abril de 1988, los habitantes de La Mejor Esquina, corregimiento del municipio de Buenavista, en Córdoba, estaban celebrando el domingo de Resurrección en una parcela a las afueras del pueblo. A las 7:30 de la noche, un grupo de 15 paramilitares que pertenecían al ‘Los Magníficos’, grupo bajo el mando de Fidel Castaño que más adelante se convertirían en las Autodefensas de Córdoba y Urabá, dispararon contra los pobladores. En total murieron 27 personas, uno de ellos menor de diez años. 

El primero en morir fue Tomás Berrío Wilches, el único profesor del pueblo. Fue tal la sevicia de los ‘paras’ que mataron a Juan Manuel Sáenz solo por intentar calmar a sus vecinos y a Silvio Pérez por decir que estaban masacrando gente inocente. Pocos días antes de esta masacre, aparecieron en pueblos aledaños letreros en las paredes que decían “Ya llegaron a limpiar los Magníficos”. Por meses, los habitantes de La Mejor Esquina durmieron en el monte después de la masacre.

Según ha documentado este mismo portal, durante 1988, los exjefes paramilitares Fidel Castaño, Henry Pérez y Adán Rojas unieron fuerzas y enviaron paramilitares de ‘Los Magníficos’ o ‘Los Tangueros’, de las Autodefensas de Puerto Boyacá y de El Palmor a perpetrar una serie de masacres como antes no se había visto. En total fueron nueve masacres a lo largo de diez meses.

Para preparar estas masacres, los entrenamientos militares que recibían los ‘paras’ se reforzaron con la llegada de mercenarios israelíes, británicos y australianos, como Yair Klein y David Tomkins, quienes impartieron dos cursos en abril y mayo. El último de estos fue tomado por Carlos Castaño, el hermano menor de Fidel, quien llegó a ser máximo jefe de las Auc después de la muerte de su hermano. Entre los entrenamientos, fueron perpetradas las masacres de La Mejor Esquina y Punta Coquitos, donde asesinaron al menos a 54 personas.

Un mes después de la masacre fueron capturadas nueve personas sospechosas en un campero que contenía armas. El ex director del DAS Miguel Alfredo Maza presentó fotos de los capturados y aseguró que habían participado en la masacre, además identificó a Fidel Castaño y al narcotraficante César Cura como responsables intelectuales.

Como lo reveló Verdad Abierta, en las diligencias judiciales varios de ellos reconocieron que trabajaban en las fincas Jaraguay y Las Tangas, de Fidel Castaño, donde permanecía el grupo armado. A finales de 1988, el juez segundo especializado de Montería dejó a ocho sospechosos en libertad y condenó a uno por porte ilegal de armas, aunque recibió rebajas de la pena, según un magistrado de Justicia y Paz que ordenó a la Fiscalía investigar la conducta del juez.

A pesar de que los documentos del proceso sobrevivieron al atentado del DAS, no hay claridad de qué pasó con estos. Según el diario El Heraldo, la investigación pasó a un juez sin rostro, nombre dado a los jueces que tenían oculta su identidad debido a razones de seguridad por un decreto de emergencia en 1991, y después a la Fiscalía General. El medio caribeño entrevistó al ex juez primero de instrucción criminal Pedro María de León, quien afirmó que cuando el caso pasó a sus manos, le pusieron muchas trabas para desarrollar su trabajo.

La investigación de la masacre quedó en la impunidad y existe un debate sobre si el caso prescribió o no como crimen de lesa humanidad.