A mediados de los años ochenta un grupo de miembros de la fuerza pública se alió con capos del narcotráfico del Norte del Valle para atacar las organizaciones sociales que se habían creado en la zona. El grupo paramilitar asesinó a centenares de líderes campesinos y sindicales de la región usando métodos de tortura que luego replicaron los ‘paras’ de diferentes grupos en otras zonas del país, como el uso de motosierras para desmembrar las víctimas.

Los dos principales capos de la droga en la zona, que terminaron aliados con miembros de la fuerza pública para perpetrar los crímenes, fueron Diego Montoya, alias “Don Diego” y Henry Loaiza, alias “El Alacrán”. El primero se encuentra extraditado en los Estados Unidos por narcotráfico y el segundo fue condenado en Colombia por la masacre de Trujillo. Varios militares también han sido sentenciados por la justicia colombiana por los asesinatos de este grupo.

Zonas donde delinquen: 
Norte del Valle
Jefes: 
Diego Montoya “Don Diego” y Henry Loaiza “El Alacrán”.