A mediados de los 70 Hernán Giraldo, un colono caldense conocido como ‘El Patrón’, creó el grupo de justicia privada ‘Los Chamizos’ en Santa Marta que prestaba seguridad a los comerciantes.
Giraldo se internó con algunos de sus hombres a comienzos de los años 80 en la Sierra Nevada para adueñarse de los negocios de la siembra de marihuana, y se enfrentó con grupos guerrilleros y los narcotraficantes de la Guajira, que hasta el momento se habían beneficiado de la bonanza marimbera de esos años. En ese entonces el grupo era conocido como las Autodefensas del Mamey.
En los años 90, ‘El Patrón’ ya había consolidado su poder criminal en Magdalena, pero con la incursión en el negocio de la coca logró extender sus tentáculos hasta varios municipios del suroccidente de La Guajira como Dibulla, lo que le permitió rodear toda la Sierra. Desde 1995 el grupo paramilitar pasó a llamarse Autodefensas Campesinas del Magdalena y La Guajira.
Durante estos años Giraldo aterrorizó a la población civil con homicidios selectivos, desapariciones y masacres. En 2002 los hermanos Castaño enviaron a Rodrigo Tovar Pupo alias ‘Jorge 40’ a enfrentarse con los paramilitares de Giraldo por el control del narcotráfico en la Sierra Nevada, pues era el único lugar de la costa Caribe que no controlaban. Ese año, ‘El Patrón’ pidió un cese al fuego y aceptó unirse al Bloque Norte de las Auc, como jefe político de una nueva estructura que se llamó el Frente Resistencia Tayrona.