¿Cómo nos quitan la tierra?

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Curvaradó y Jiguamiandó,

el experimento del negocio criminal

En el Bajo Atrato, la Casa Castaño puso a prueba una idea que marcaría el futuro del país: la incursión del paramilitarismo en la agroindustria, especialmente en el cultivo de palma de aceite. A punta de masacres, desplazamientos y alianzas con militares, empresarios y funcionarios torcidos; los Castaño le arrebataron su tierra ancestral afro a los Consejos Comunitarios de Curvaradó y Jiguamiandó. Una fórmula que años más tarde replicarían por todo el país.

Consulte el caso completo de Curvaradó y de Jiguamiandó.

Maria la Baja,

la expansión del modelo

A finales de la década de los 90, llegó a María la Baja una oleada de violencia paramilitar que expulsó a cientos de familias campesinas. Tal como sucedió en el capítulo anterior, muchas familias fueron presionadas para vender su tierra, sólo que en este caso, eran predios incorados. En el nuevo milenio, llegaron la palma aceitera, en cabeza del grupo empresarial Oleoflores; y otras actividades agroindustriales, como la siembra de teca, piña e incluso la ganadería.

Consulte el caso completo de María la Baja.

Maria la Baja,

el experimento del negocio criminal

A finales de la década de los 90, llegó a María la Baja una oleada de violencia paramilitar que expulsó a cientos de familias campesinas. Tal como sucedió en el capítulo anterior, muchas familias fueron presionadas para vender su tierra, sólo que en este caso, eran predios incorados. En el nuevo milenio, llegaron la palma aceitera, en cabeza del grupo empresarial Oleoflores; y otras actividades agroindustriales, como la siembra de teca, piña e incluso la ganadería.

Consulte el caso completo de María la Baja.

Puerto Gaitán,

el perfeccionamiento de la fórmula

La “multinacional-local” Pacific Rubiales llegó a Colombia a construir un emporio en torno a la extracción de hidrocarburos en Puerto Gaitan, Metan. Un territorio de 55 mil hectáreas marcadas por la colonización de víctimas de la Violencia, el acaparamiento y despojo de tierras por narcos y esmeralderos, amparados por grupos armados ilegales fue el escenario para el acaparamiento por parte de la petrolera.

La zona también resultó muy fértil para empresas de ganadería extensiva, palma, soya y petróleo. En La república independiente de Pacific, la locomotora de la fórmula se puso en marcha.

Consulte el caso completo de Puerto Gaitan.

Reserva Nukak,

la historia se repite

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Maria la Baja,

el experimento del negocio criminal

A finales de la década de los 90, llegó a María la Baja una oleada de violencia paramilitar que expulsó a cientos de familias campesinas. Tal como sucedió en el capítulo anterior, muchas familias fueron presionadas para vender su tierra, sólo que en este caso, eran predios incorados. En el nuevo milenio, llegaron la palma aceitera, en cabeza del grupo empresarial Oleoflores; y otras actividades agroindustriales, como la siembra de teca, piña e incluso la ganadería.

Consulte el caso completo de María la Baja.